El pasado 27 de abril, la comunidad judía conmemoró Yom HaShoá, fecha destinada a recordar a las víctimas del Holocausto. Pero este año fue especial, ya que, a su vez, en enero se cumplieron 80 años de la liberación de Auschwitz, el campo de concentración y exterminio más grande de Europa. Con este marco emotivo, se realizó la tradicional Marcha por la Vida, en la que participaron 10.000 personas caminando desde Auschwitz hasta Birkenau.
El Museo del Holocausto de Buenos Aires se hizo presente encabezando la comitiva argentina, integrada por sobrevivientes de la Shoá, periodistas, rabinos, historiadores y dirigentes del Museo, como su presidente Marcelo Mindlin, quien asistío por segunda vez a la convocatoria.
Desde allí, Marcelo Mindlind afirmó: “Una de las responsabilidades que tenemos es hacer todo lo posible para que el mundo nunca se olvide de las 6 millones de víctimas del Holocausto. Eso por un lado, y por el otro lado, trabajar contra toda forma de intolerancia, porque creo que el Museo del Holocausto, cuya labor principal es la educación, principalmente es para recordar, es para ayudar a los sobrevivientes como Rosa (Rotenberg), cuyo mandato al final de su vida no es contar los horrores del Holocausto, sino también educar” declaró Mindlin, resaltando: “El pilar del Museo es la educación y es por eso que tratamos de llevar la mayor cantidad de chicos estudiantes de escuelas secundarias de todo el país y con mucho orgullo podemos decir que ya llevamos 100.000 alumnos por año. Bueno, entonces la misión es recordar, no olvidar para no matarlos dos veces, como decía (Elie) Wiesel, y educar”.
La caminata se desarrolló en silencio, siguiendo el camino de las vías del tren, mientras se escuchaban los nombres de las víctimas por los parlantes. Los asistentes vestían de celeste o se cubrían con la bandera de Israel y provenían de 52 países, incluyendo al presidente de Polonia, Andrej Duda, y al de Israel, Isaac Herzog. Sobre las vías del tren, se dejaron pequeñas pancartas con mensajes en contra del antisemitismo.
El Presidente del Museo del Holocausto de Buenos Aires también destacó la importancia de luchar contra el antisemitismo y los discursos de odio: “Cada uno desde su posición, de su rol, de sus capacidades, tiene que tiene que trabajar contra eso”. Para concluir, Marcelo Mindlin explicó: “Mi pequeño granito de arena es a través del Museo del Holocausto. Haberlo renovado, haberle dado los recursos para que reciba cada vez más gente, haber firmado convenios con la Corte Suprema de Justicia, con la Policía Federal, con la Prefectura, con jueces, con fiscales, con los docentes y tratar de llevar cada vez más chicos. Ese es mi granito de arena. Cada uno desde su rol tiene que luchar para educar”.





